La palabra vacía

Enseñante:

GABRIEL LOMBARDI - Foro Analítico del Río de la Plata

Duración:--

-- horas totales

Plataforma: Zoom

Descripción

LA PALABRA VACÍA

La expresión señala la palabra alejada de la verdad del síntoma y de la acción genuina. Designa diversamente la inhibición del deseo inherente al narcisismo, el discurso impersonal destacado por Heidegger, el relato ordenado que aburre a Lacan, la histeria extraviada en fantasías ajenas e identificaciones genéricas y también, en su versión más externa, la verbigeración que vacía de toda realización al ser melancólico y/o maníaco. Esa palabra puede devenir tóxica, reforzarse incluso mediante narcóticos.

En la experiencia freudiana del análisis, a la palabra vacía se opone otra perspectiva, en que la verdad toma la palabra y habla por sí misma, refutando órdenes, saberes, goces, semblantes. “Yo, la verdad hablo…”, dice la célebre prosopopeya con que Lacan la evoca en su enseñanza. A la palabra vacía le opone, en Función y campo… la palabra plena. ¿Plena de verdad? Ahora se puede saber que no, que la plenitud no conviene a la operación de la verdad, que con lógica y espejismos excede a los todos. Lacan encontrará la influencia de John Austin a través de Benveniste, luego la lógica de Kurt Gödel, para advertir que la palabra a la que apunta un análisis no es tanto la palabra que llena, sino la palabra que funda un hecho.

Esa palabra, irreversible, constituye el acto propio del ser hablante, el decir. Digo ser, no ya sujeto.